El Pomerania es una raza toy audaz y curiosa con una gran personalidad concentrada en un cuerpo pequeño con aspecto de zorro. A pesar de su tamaño, los Poms están alerta y son juguetones y disfrutan de la interacción, los paseos cortos y el aprendizaje de trucos. Su grueso doble manto y su complexión delicada hacen que el aseo y el manejo cuidadoso sean centrales en su cuidado.
Los Pomeranias pueden ser propensos a la enfermedad dental, la luxación de rótula (rótulas que se salen de su sitio), el colapso traqueal y ciertas afecciones del pelo u hormonales. Su tamaño diminuto hace que el manejo suave sea importante para evitar lesiones, y un arnés suele ser más amable con la garganta que un collar de cuello. Mantener un historial de salud completo y compartible de las limpiezas dentales, el peso y cualquier tos o cojera ayuda a tu veterinario a gestionar estas preocupaciones de raza pequeña. Consulta a tu veterinario sobre el cuidado dental y cualquier tos o cojera persistente.
El abundante doble manto del Pom necesita cepillado varias veces por semana, idealmente casi a diario, para evitar nudos y manejar la muda. Cepilla los dientes con frecuencia, ya que las razas pequeñas son especialmente propensas a la enfermedad dental, y mantén las uñas recortadas y las orejas limpias. Evita rapar el manto, ya que protege tanto del calor como del frío, y programa aseo profesional regular según sea necesario.
Los Pomeranias tienen energía moderada y se satisfacen con paseos diarios cortos además de juego en interiores y juegos de adiestramiento. Son inteligentes y seguros, a veces audaces más allá de su tamaño, así que la socialización temprana y un adiestramiento suave y basado en recompensas frenan los ladridos excesivos y la desconfianza. Supervisa las interacciones con perros más grandes y niños pequeños para mantener seguro a este perrito frágil.
Aliméntalo con una dieta completa para razas pequeñas o toy en raciones cuidadosamente medidas, ya que incluso pequeñas cantidades de comida de más se acumulan en un cuerpo tan diminuto. Los cachorros muy pequeños pueden ser propensos a la hipoglucemia, así que sigue de cerca el horario de alimentación de tu veterinario en las primeras etapas de vida. Confirma los tamaños de las raciones y una condición corporal ideal con tu veterinario.
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Los Pomeranias están alerta y son vocales por naturaleza, así que pueden ladrar con facilidad ante sonidos, visitas o emoción. El adiestramiento temprano, la socialización y una estimulación adecuada ayudan a mantener los ladridos en un nivel manejable.
Cepilla el pelo de un Pomerania varias veces por semana, e idealmente casi a diario, para evitar nudos y controlar la muda. Muchos dueños también programan aseo profesional cada uno o dos meses para arreglarlo y bañarlo.